Cada día la sociedad de consumo atañe sobre nosotros, las personas, incidiendo en la necesidad de perfección física y salud total. No obstante, la influencia que ejerce la misma va a depender entre otros motivos de la tendencia a la obsesividad que pueda presentar la persona y sus propias circunstancias, pudiendo desembocar en alteraciones en el comportamiento alimenticio, y entre otras, ortorexia.

La ortorexia tiene su origen en el griego, siendo “ortho”, justo y “orexia”, apetencia. Dicho término fue acuñado principalmente por Steve Bratman, quien considera que esto se produce por una obsesión por comer sano, llegando a un nivel patológico.

Si bien, el autor coincide en que las personas que la padecen se preocupan de manera obsesiva por el consumo exclusivo de alimentos saludables, observando continuamente la calidad de los alimentos que se ingieren. No obstante, se ha de destacar que no queda reconocido oficialmente en los manuales diagnósticos de trastornos mentales. Sin embargo, algunos autores coinciden en la existencia de signos de advertencia que pueden llevarnos a ese problema, entre ellos se destacan:

– Eliminación progresiva de distintos grupos de alimentos (azúcares, carbohidratos, lácteos, carnes, entre otros).

– Comprobación de manera compulsiva de las etiquetas nutricionales y las listas de ingredientes de todos los productos antes de ser adquiridos.

Estas conductas no solo pueden acarrear en la persona problemas físicos, sino que además pueden experimentarse problemas psicológicos por el continuo control de lo que se ingiere, tales como sentimientos de culpabilidad si no cumple con lo establecido, o en otras circunstancias, desencadenar un progresivo aislamiento social. Ante tales circunstancias, sería importante, una vez se tome consciencia de ello, considerar, en caso necesario, un proceso terapéutico en el que la persona pueda disponer de la ayuda y soporte emocional necesarios para tener una rutina alimentaria fuera del exceso de control y/o aparición de posibles dificultades en la percepción de su imagen corporal, retomando así, el bienestar biopsicosocial en las distintas áreas vitales que se estén viendo afectadas.

REFERENCIAS: Muñoz, R. y Martínez, A. (2007). Ortorexia y Vigorexia: ¿Nuevos trastornos de la conducta alimentaria? Trastornos de la Conducta Alimentaria, 5, 457-482.

 

Celia Soriano Romero.
Psicóloga colaboradora centro Psicohuma.

 

 

 

 

Ortorexia
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