Uno de los términos que más se está utilizando en los últimos años es el de Hikikomori, cuyo origen se remonta al año 2000 de la mano del psiquiatra Tamaki Saito y actualmente se encuentra relacionado con la era virtual en la que vivimos. Este síndrome se utiliza para definir a aquellas personas que voluntariamente se aíslan socialmente, siendo el término concreto para definirlo “estar recluido” o ‘’de la puerta cerrada’’. En la actualidad, no existe evidencia que muestre que dicho síndrome sea un trastorno psicológico existente y no se encuentra listada en la Clasificación Internacional de Enfermedades, 10ª edición (OMS).

Es un síndrome con una prevalencia cada vez mayor entre los jóvenes y sus características principales son el aislarse en la habitación; donde pasan la mayoría del tiempo, evitar salir de casa, descuidar las relaciones sociales e, incluso, los estudios y la higiene personal. Ante diferentes factores como pueden ser las características personales que dificultan las relaciones sociales (timidez, introversión, sensibilidad, etc.), problemas familiares (estilo parental autoritario y exigente, falta de comunicación, etc.) y la percepción de la sociedad de forma apática, pueden desencadenar una tendencia hacia este síndrome.

Como se ha comentado anteriormente, los jóvenes con este síndrome tienden a perder el interés por todo lo su alrededor, a ser desordenados, con poca autoestima, con obsesión por la tecnología, estado de ánimo decaído y con sentimientos de culpa, vergüenza, hostilidad hacia la sociedad y temor e inseguridad al salir de su zona de confort.

Dentro de este síndrome podemos encontrar distintos tipos:

  • Pre-hikikomori: donde el reclutamiento voluntario no es del todo y asiste en ocasiones a contextos sociales, pero evita mantener ningún tipo de relación social.
  • Hikikomori social: donde se detectan mayores problemas en el ámbito educativo y laboral y establece contacto social con otra gente (sobre todo a través de internet).
  • Netogehaijin: característico de aquellas circunstancias en las que la persona se aísla utilizando para ello un ordenador y otros medios virtuales.

Como abordaje al Síndrome Hikikomori se propone la vuelta a la vida offline del joven. Se trata de un proceso de acompañamiento en la vuelta a la sociedad que le permita establecer nuevas relaciones sociales con las que convivir. Los grupos de terapia pueden ser una herramienta útil en este proceso, favoreciendo la socialización de manera progresiva. Supone un espacio en el que los jóvenes puedan sentirse cómodos al estar entre iguales, con circunstancias similares y un elemento de apoyo para romper su aislamiento. En este grupo se trabajará y se reforzarán las herramientas para resolver dificultades que se presentan en las relaciones interpersonales así como realizar actividades que les resulten interesantes y que puedan compartir de forma grupal.

No podemos negar que el mundo virtual ha influido en la expansión de este síndrome entre los más jóvenes, favoreciendo las comunicaciones a través de pantallas de móviles y evitando que tengan que enfrentarse a la timidez, inseguridades y dificultades que el mundo real presenta en el día a día.

Fomentar un uso adecuado de las redes sociales puede servir como mecanismo de prevención para la aparición de problemas asociados al aislamiento social.

 

Mª Ángeles Pérez Recuerda.
Psicóloga colaboradora centro Psicohuma.

Hikikomori y la vida virtual
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