El maltrato es un comportamiento violento que se ha manifestado desde antaño, pero que, actualmente, está siendo más estudiado, ya que, con la revolución tecnológica en la que nos encontramos inmersos, se ha visto incrementado.

Existen distintos tipos de maltrato, tales como:

  • Físico, el cual consiste en ejercer violencia como tal (golpear, morder, empujar…) sobre la otra persona.
  • Psicológico. Suele preceder al maltrato físico (aunque no siempre) y consiste en una serie de conductas verbales reiteradas dirigidas a humillar, amenazar, aislar…a la víctima.
  • Sexual. Se trata de un acto no consentido, puesto que el objetivo del/la maltratador/aes satisfacer las propias necesidades obligando a la víctima a llevar a cabo actos sexuales.

No obstante, una característica común en todos ellos es el abuso de poder que ejerce el/la maltratador/a, así como la duración a lo largo del tiempo y la forma reiterada.

El maltrato psicológico es quizás, el más difícil de definir e identificar, ya que, a diferencia del físico, no hay secuelas visibles. Se trata de un tipo de maltrato que en el ámbito de la pareja genera gran malestar y es de especial gravedad, pues lo ejerce la persona de la cual esperamos recibir cualquier tipo de apoyo.

En cuanto a las consecuencias de este tipo de maltrato, en los casos más graves podríamos llegar a hablar tanto de estrés postraumático como de trastornos afectivos. Además, hay que destacar que estos efectos no solo los sufrirían las víctimas directas del maltrato, sino que podrían sufrirlas también las personas del entorno que lo hayan presenciado.

En los últimos años, la violencia en las relaciones de noviazgo tanto de adolescentes como de adultos jóvenes se ha visto incrementada, superando con una mayor tasa de prevalencia a la de parejas adultas.

La etapa de la adolescencia está sujeta a muchos cambios tanto físicos como emocionales, por lo que una de las consecuencias que provocaría el maltrato sería dañar la autoestima de la víctima, y esto al mismo tiempo, provocaría una dificultad para salir de dicha relación. Además, el maltrato a edades tan tempranas supondría un factor de riesgo para futuras relaciones.

En muchos casos, sea cual sea la edad de la persona afectada, resulta conveniente recibir ayuda especializada para poder afrontar tales situaciones y las consecuencias de las mismas. Para ello, la atención psicológica ofrece posibilidades eficaces mediante el empleo de sesiones de psicoterapia individual y también en formato grupal. Se abordarán aspectos como la autoestima –en muchos casos mermada-, seguridad y confianza en ella/él misma/o, habilidades para la solución de problemas, la toma de decisiones y la asertividad. Se pretende con ello mejorar el bienestar emocional de la víctima y prevenir secuelas a medio-largo plazo tanto en la misma como en las personas del entorno.

Paloma Ruiz Sastre.
Psicóloga Clínica.

Bibliografía

Cáceres, J. (2011). Abuso y violencia en las relaciones de pareja. Behavioral Psychology/ Psicología Conductual, 19, 91-116.

Matud, M.P., Gutiérrez, A.B., & Padilla, V. (2004). Intervención psicológica con mujeres maltratadas por su pareja. Papeles del Psicólogo, 88, 1-9.

Moral, M., García, A., Cuetos, G., & Sirvent, C. (2017). Violencia en el noviazgo, dependencia emocional y autoestima en adolescentes y jóvenes españoles. Revista Iberoamericana de Psicología y Salud, 8, 96-107.

Rey-Anacona, C.A. (2013). Prevalencia y tipos de maltrato en el noviazgo en adolescentes y adultos jóvenes. Terapia Psicológica, 31, 143-154.

 

 

El maltrato psicológico
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