En España la prevalencia de problemas de salud mental en la población infantil y adolescente se estima entre un 10% y un 20% (AEN y MSPS, 2009).  De este porcentaje, más de una cuarta parte de los diagnósticos clínicos se asocian a manifestación de sintomatología emocional. Debemos tener siempre muy presente que el sufrimiento del menor se canaliza de distinta forma que en el caso de los adultos, comúnmente encontramos casos de niños con sintomatología muy variada, desde conductas desafiantes, irritabilidad o retraimiento acusado, expresiones, que en su mayoría responden a un malestar emocional canalizado de distinta manera.

 

Cualquiera de estos problemas emocionales, si no se atienden adecuadamente, pueden perjudicar el desarrollo psicoemocional del niño/adolescente y  la relación con su contexto inmediato (amigos, familia, etc.)

Los síntomas y trastornos emocionales más frecuentes a estas edades son los siguientes:

  • Somatizaciones; se trata de la expresión somática de conflictos emocionales, generalmente asociada a la ansiedad. Los síntomas somáticos más comunes son problemas gastrointestinales, cefaleas tensionales y problemas dermatológicos de distinto tipo.
  • Ansiedad; conlleva una intensa excitación, inquietud  y reacciones fisiológicas en forma de tensión muscular, problemas respiratorios.
  • Depresión; surge cuando un niño se encuentra en una situación afectiva de tristeza de gran intensidad y que perdura en el tiempo. En ocasiones las manifestaciones más comunes en niños son la irritabilidad y el aislamiento.
  • Trastorno del vínculo; los niñ@s manifiestan determinadas conductas como impulsividad e hiperactividad a consecuencia de la ruptura del vínculo afectivo entre el niñ@ y sus padres.
  • Aislamiento, la forma más común actualmente es el conocido como síndrome de Hikikomori, en el que los adolescentes y jóvenes deciden recluirse en su habitación por largo periodos de tiempo, comunicándose exclusivamente con el mundo exterior de forma virtual (generalmente por medio de videojuegos online). Suelen tratarse de jóvenes varones con historia de pobre integración durante la adolescencia, e incluso historia de bullying en etapas previas al encierro.
  • Trastornos de conducta asociados a problemas emocionales (rebeldía, comportamientos hiperactivos, negatividad, excitación, actitud desafiante…)
  • Fobia social; este tipo de fobias suelen ser más significativas en la adolescencia, y aunque su inicio sea en la infancia, es más incapacitante durante la adolescencia debido al miedo a relacionarse con los demás.
  • Ansiedad de separación; es un tipo de ansiedad asociada al temor que supone tener que alejarse de su familia y hogar.
  • Ansiedad generalizada; atiende a una ansiedad excesiva con un alto nivel de preocupación en general y que no se puede controlar.
  • Trastorno obsesivo compulsivo; está vinculado a la ansiedad y se caracteriza por una serie de pensamientos persistentes y recurrentes que conllevan una situación de preocupación, inquietud, temor y conductas repetitivas para intentar reducir dicha ansiedad.
  • Trastorno por estrés post traumático; sucede después de sufrir u observar una situación traumática en el que está en juego la vida de las personas, re experimentando continuamente la situación involuntariamente.
  • Autolesiones; suelen ser conductas comúnmente asociadas a problemas emocionales en la adolescencia, como modo de aliviar el dolor o forma de autocastigo
  • Sintomatología alimentaria, de inicio común en la adolescencia, muy asociado a malestar emocional, baja autoestima e inseguridad hacia la propia imagen.

 

Trastornos emocionales más comunes en la infancia y adolescencia
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