“El aburrimiento puede ser un catalizador de la reflexión, la inspiración, el humor y la diversión”. Sandi Mann

El aburrimiento, hastío o desgana es considerado como una emoción desagradableque surge ante la falta de diversión o de interés por algo. Resulta desagradable en la medida en que genera malestar a la persona, pero no se considera negativa puesto que,como el resto de las emociones, puede resultar útil en dosis ajustadas.

En las generaciones pasadas, el aburrimiento se resolvía de forma natural en el ambiente, sin embargo, la sociedad actual “hiperestimulada” está haciendo que aburrirse se haya convertido culturalmente en un problema.En general, la tendencia ante el aburrimiento es evitarlo en lugar de aceptarlo.Existe la creencia de que “ser bueno” es sinónimo de “ser productivo”, “de hacer muchas cosas” y “no estar parado”.

Por lo tanto, en esta sociedad “hiperocupada” no nos permitimos el lujo de darnos una pausa y gestionar ese vacío conductual. Encontramos muy difícil cambiar el hábito de hacer de forma descontrolada por el de no hacer todo el tiempo. Por ello, en una sociedad cargada de estímulos que cada vez necesita más estimulación, se toleran dosis cada vez más baja de cotidianidad. Ante este alto nivel de actividad, se necesita estimulación cada vez más novedosa y diversa.

Con todo ello, ante la situación de un niño que se aburre, este suele ir corriendo en busca de sus padres esperando que sean ellos los que les brinden una respuesta rápida y eficaz que le permita afrontar esta situación. Sin embargo, lo positivo cuando surge el aburrimiento, es dejar que sean ellos los que investiguen y piensen que cosas pueden hacer cuando el aburrimiento les invade, a la vez que se hacen cada vez más tolerantes a esa emoción que, aunque desagradable, forma parte de la vida.

Si dejamos que sean ellos los que se encarguen de gestionar esta situación y detectar sus propios recursos, conseguiremos, por un lado, favorecer el proceso creativo con la búsqueda de recursos propios y, por otro,incrementarsu autonomía y autocontrol emocional tan importante en el desarrollo de los más pequeños. Por lo tanto, el aburrimiento resulta muy positivo para el desarrollo de niños más creativos y flexibles que sean capaces de generar nuevas ideas. El aburrimiento también nos permite explorar y conectarnos con nuestro entorno, con el aquí y el ahora.Saber organizar su tiempo de ocio permite al niño aprender a gestionar su tiempo y encontrar lo que realmente les interesa.

Por lo tanto, el aburrimiento puede ayudarnos a que surjan nuevas ideas que de otro modo no hubieran surgido, no podemos olvidar que el proceso de imaginación necesita tiempo y diferentes oportunidades.Es cierto que las rutinas son muy positivas para los niñospero, como hemos mencionado, dirigirles también su tiempo libre puede ser especialmente contraproducente.

En conclusión, en ese intento de buscar miles de actividades que mantengan al niño ocupado para que no aparezca el aburrimiento, estamos privando de ese espacio de conexión del niño consigo mismo que, como hemos mencionado, tantas ventajas le aportan.

En la organización del ocio de nuestros hijos nos quedamos con el principio básico de que, a veces, menos, es más.

Cristina Núñez Parra
Psicóloga Colaboradora
Centro de Psicología Clínica Psicohuma

La importancia del aburrimiento
¿Quieres compartir este post?Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn
Etiquetado en:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *